¿Cómo de preparado estás para salvarle la vida a tu hijo en caso de atragantamiento?
Descúbrelo ahora contestando a 3 preguntas.
¿Solo 3 Preguntas?
Sí, 3. Más que suficiente para ti y para mí.
Pero antes, te pongo en situación.
Tu hijo está comiendo tranquilamente y de repente… ¡pum! Se atraganta.
Y a ti, ipso facto, te entra un acojone que para qué contarte…
Pero, sigamos con tu hijo que ya habrá tiempo de hablar de ti.
Pues eso, que tiene algo ahí que ni pa’lante ni pa’tras. Por suerte, está consciente y aún puede respirar. Con dificultad, pero puede.